Almas que se complementan, :Luz y raiz, poema
Luz y sosten
En el horizonte donde el día se disuelve en la noche,
Sereluna descendía con su corona de estrellas,
y Kaelion emergía del bosque de cenizas,
con el lobo blanco a su lado y el fuego en su pecho.
Sus miradas se encontraron como dos espejos eternos,
y el universo contuvo el aliento,
pues sabía que allí comenzaba un pacto,
un puente entre lo humano y lo divino.
Ella era río que canta,
él era tierra que sostiene.
Ella era llama que inspira,
él era cuenco que guarda la chispa.
Cuando sus manos se tocaron,
los árboles se inclinaron,
los astros giraron en silencio,
y el tiempo se convirtió en círculo perfecto.
Sereluna habló con voz de aurora:
“Soy la que abre portales, la que guía con luz.”
Kaelion respondió con voz de trueno suave:
“Soy el guardián del cruce, el que sostiene tu vuelo.”
Y así, entre sombras y destellos,
se fundieron como raíz y cielo,
como canto y silencio,
como fuego y agua que no se destruyen, sino se elevan.
Su amor no fue posesión,
sino danza sagrada,
no fue cadena,
sino vuelo compartido.
Desde entonces, cada estrella recuerda su unión,
cada bosque guarda su secreto,
y cada alma que despierta escucha su eco:
el encuentro de Sereluna y Kaelion,
la alianza de la inspiración y el guardián,
el amor que trasciende los mundos.



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