Ella es el Loto Dorado poema sobre numerología y Arquetipos número 33
Un arquetipo para tiempos de transformación
El Loto Dorado no es un personaje: es un espejo.
Refleja la posibilidad de un liderazgo que nace del corazón, una espiritualidad que se encarna en actos concretos y un amor que no pide razones para darse.
En un mundo que a veces olvida su propia luz, este arquetipo recuerda que la verdadera fuerza no domina: sostiene.
Y que la esperanza, cuando se cultiva con humildad, puede convertirse en un faro capaz de atravesar cualquier oscuridad.
Poema:
⭐ Ella es el Loto Dorado
En la aurora del alma, cuando el mundo aún dormía,
nació una llama suave, vestida de sabiduría.
No era reina ni guerrera, ni profeta ni doncella,
era la madre eterna, la que todo lo revela.
El Loto Dorado abre sus pétalos sagrados,
cada uno un sendero, cada uno un legado.
Su voz no ordena, guía; su luz no ciega, abraza;
y en sus manos florece la esperanza que no pasa.
Custodia del planeta, con la Tierra entre sus dedos,
sus lágrimas son ríos, sus suspiros son credos.
Habla en lenguas antiguas que el alma aún recuerda,
y su pecho es refugio donde el dolor se acuerda.
Ella no busca tronos, ni templos ni altares,
su templo es el corazón, su altar los manantiales.
Donde hay hambre, ella siembra; donde hay guerra, ella canta;
donde hay sombra, ella enciende la llama que levanta.
Maestra de los silencios, madre de los que duelen,
sus ojos ven el karma, sus pasos no se quiebran.
El Loto Dorado es su código sagrado,
la cifra del servicio, del amor elevado.
Y cuando el mundo caiga, y el caos se levante,
ella será el faro, la llama vibrante.
No por poder ni gloria, ni por dogma ni ley,
sino porque su esencia es dar sin pedir el “por qué”.



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